sábado, 15 de septiembre de 2007

El tabaco y cómo renegar del hijo pródigo

El otro día no se a quién le ohí decir que si el Ducados Rubio se hace con lo que sobra del Malboro o algo así. A mi me entró la curiosidad, pues cuando el suelto no me da para Marlboro, es Ducados Rubio lo que compró. Así que decidí hacer lo que hago siempre, meterme en internet y consultar opiniones.

Pues sorprendentemente, es más fácil encontrar una página en la que se opine de los diferentes tipos de moscas de anzuelo para pescar en el Ebro que una en la que se opine sobre las diferentes marcas de tabaco. De hecho, la única que encontré era americana y por supuesto no decía nada de Ducados.

Y aquí va mi reflexión: porque si fumar es un vicio del que disfrutan (sí sí, hay gente que disfruta de fumar, aunque nadie se lo crea) millones de personas, porque es imposible encontrar una página en la que hablen como dios manda del tabaco, lo mismo que hay miles de enciclopedias de la marihuna o de la cerveza.

Con esto no quiero quitarle la razón a la gente que se dedica a endemoniar al tabaco y escupir al fumador (su razón tienen, y más que demostrada), pero de la misma manera me parece un error negar algo que hacen millones de personas y que forma parte de nuestra vida cotidiana.

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