
El otro día uno le hicimos una fiesta a uno de mis mejores amigos porque se iba a Canadá a vivir (si, ese sitio en el que la gente tiene la cabeza partida y se tira muchos pedos). El plan era algo tranquilito, con sangría, colchoneta, y musiquilla para ambientar, algo del estilo mecano ("coca-cola para todos y algo de comer"), pues el amigo se iba al dia siguiente de madrugada. El caso es que al final trajo setas para todos pues al irse a vivir fuera no las quería para nada y acabamos todos dibagando y riendo (la paloma muerta envuelta para regalo que le dimos dio mucho juego), y en uno de esos mumentos surgió una de mís divagaciones.
En la película de Indiana Jones y el templo maldito Indy acaba en un pueblo que perfectamente podría pertenecer a los Andes peruanos en el que le dan a comer algo que al parecer es repugnante. Su chica, o lo que sea, le dice que se lo coma que sino se sentiran muy ofendidos. y mi pregunta es ¿hasta que punto o qué estarías dispuesto a comerte con tal de que unos desconocidos no se sientan ofendidos? Ese tipo de escena se repite con gusanos, cucarachas, o simples cuencos hechos de mierda de murcielago, y en todos los casos el protagonista se lo come sólo por no ofender al adorable anciano con 37 hijos que tiene delante y que confía en el chamán para que haga que llueva en la temporada de lluvias y todo eso.

